Las formas de la memoria
Del álbum familiar a los proyectos Wikimedia y de WikiCommons a una sala de exposiciones. La experiencia del Archivo Inundación y la muestra fotográfica «La memoria que insiste».
Más de mil fotografías digitalizadas, cuatro horas de registros audiovisuales en tapes de video VHS y dieciséis horas de entrevistas en casetes de audio conforman hasta aquí el material en crudo recuperado por el Archivo Inundación. Este proyecto de cultura libre, que ha mutado en archivo comunitario, es impulsado desde 2023 por WikiActivistas del Litoral con la idea de recolectar y poner en común – a través de Wikimedia Commons y un sitio web propio –, testimonios visuales y registros documentales familiares, personales e institucionales de la inundación de 2003 en la ciudad de Santa Fe, Argentina.
Todo aquel trabajo inicial de convocatoria, de búsqueda y selección, de digitalización – arqueología de software mediante – y catalogación, parece ser una estrategia efectiva contra la obsolescencia de ciertos soportes físicos. Pero esto no alcanza. Aunque los proyectos Wikimedia han probado ser repositorios accesibles y fuentes abiertas para su preservación, surge un gran interrogante: ¿cómo hacer que la propia comunidad santafesina haga circular y re-circular esta memoria colaborativa en construcción?
Adriana Falchini es una docente universitaria e investigadora de memorias sociales en Argentina. Fue una de las tantas afectadas por la inundación junto a su familia y es una de las principales aportantes de todo tipo de registros documentales al Archivo Inundación. Desde 2003 tiene una militancia sostenida por la memoria y el pedido de justicia. Brindó testimonio, tejió redes de militancia y denuncia y fue parte fundamental en dos proyectos claves: Contar la inundación y Memorias y olvidos de la gente del oeste (el último, ahora disponible en WikiCommons). Dos publicaciones fechadas en 2005, que reúnen más de 80 testimonios íntimos y personales, registrados apenas bajó el agua. Relatos en carne viva que conforman una coralidad sobre un tiempo suspendido, con las consecuencias de una catástrofe socio-ambiental aún transcurriendo. Cumplidas ya dos décadas y con nuevas generaciones que no sufrieron la inundación pero sí sus consecuencias, Falchini suele insistir en la necesidad de continuar generando marcos sociales de la memoria, que permitan (re)activar la reflexión. Tal como lo refleja en «¿Qué vamos a hacer?», un escrito ante un nuevo aniversario:
Sabemos que recordar la inundación nunca podrá ser cómodo porque es un pasado que no termina de pasar. Los recuerdos dolorosos y traumáticos son costosos para hablar y para escuchar. Por eso, se necesita un marco, una forma de organizar las memorias concretas que permita elaborar sentidos integradores y colectivos.
Adriana Falchini, durante el aniversario 19 de la inundación, presentando el cuadernillo Memorias de la inundación, un material didáctico elaborado a partir de la sanción de la Ley Nº14037 que fijó el 29 de abril como Día de la memoria y la solidaridad de la inundación de Santa Fe.

El Archivo Inundación puede ser una llave que permite abrir y activar un espacio de memoria. Desde WikiActivistas del Litoral nos siguen surgiendo interrogantes, sobre qué otras formas puede tomar o posibilitar este archivo comunitario. ¿Alcanza con que el repositorio sea libre, abierto y accesible? ¿Solo basta con las posibilidades que ofrecen las licencias Creative Commons para impulsar la creación y la re-creación de sentidos? Creemos que es necesario potenciar otras narrativas, que pongan en común estas memorias recientes y permitan la producción colectiva de nuevos sentidos.
¿Cómo activar un archivo comunitario?
A finales de 2024 el proyecto resultó seleccionado en la convocatoria Cultura comunitaria y territorios creativos de la Municipalidad de Santa Fe. El reconocimiento incluía una asignación económica que permitió la renovación anual del sitio web, pero por sobre todas las cosas, fue el punto de partida de una alianza con la Fotogalería Municipal. A inicios de 2025, comenzó un trabajo conjunto con el Equipo de Coordinación de la Fotogalería, con la idea de concretar una muestra fotográfica que permita una nueva circulación de algunos registros visuales que componen el archivo comunitario. Esto implicaba la llegada del repositorio a un espacio institucional, pero también una propuesta para recuperar la materialidad del formato impreso, emulando los archivos fotográficos familiares.
El cronograma de tareas incluyó una extensa curaduría, que resultó en la selección de 50 imágenes (entre más de 250 disponibles en WikiCommons), la diagramación de un fanzine de sala en diálogo con el blog y la planificación de una serie de actividades que ayuden a reflexionar sobre la experiencia. El resultado fue «La memoria que insiste», una muestra impulsada por WikiActivistas del Litoral, con el acompañamiento de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Santa Fe, y el apoyo de Wikimedia Argentina.
Si el Archivo Inundación inició como un camino desde el soporte físico a lo digital, «La memoria que insiste», implicó desandar en parte ese proceso. Las fotografías que originalmente pasaron del álbum familiar a los proyectos Wikimedia, ahora lo hacían desde la digitalidad de WikiCommons a un soporte impreso en una sala de exposiciones.
Respecto a las reproducciones, hubo un trabajo cuidado en los formatos impresos (pequeños, medianos y grandes), en la utilización del papel fotográfico y en la exposición de los dispositivos con los que fueron capturados. La intención fue visibilizar las distintas temporalidades de los archivos: desde la obturación hasta el momento del revelado – inundación mediante –, su incorporación al archivo familiar o personal y su posterior apertura a través de la cultura libre; pero también las transformaciones técnicas de la experiencia y la percepción, con cámaras analógicas y digitales formando parte también del montaje. Procesos prácticamente ajenos a las y los adolescentes y jóvenes que luego asistirían a la Fotogalería, y que no conocerían la inundación más que por el relato de sus familiares.
El montaje de «La memoria que insiste»
«¿Es suficiente la distancia de veinte años para organizar un relato colectivo? ¿Dónde se ubica una foto tan íntima en un archivo tan abierto?»
Éstos fueron algunos de los interrogantes presentes al ingresar a la sala. Las personas se encontraban con estas preguntas, un texto de presentación, un fanzine y una lista con actividades. En las paredes, once fotos en formato mediano de Juanjo Berón, entonces guardavidas. Veinticinco imágenes en diversos tamaños, capturadas por Juana Núñez, en aquel momento trabajadora de casas particulares. Trece capturas de veinte por treinta centímetros tomadas por Darío Montenegro, médico y entonces sub director del principal efector público de salud de la ciudad.
Cada grupo de imágenes narra un aspecto distinto de la inundación:
El acervo de Juanjo Berón cuenta la organización colectiva de la regional Santa Fe del Sindicato Único de Guardavidas. El carrete incluye puertos improvisados con lanchas neumáticas amarradas a los árboles; canoas y piraguas navegando las calles; campañas de vacunación; recepción y reparto de donaciones en la sede sindical; personas y animales de granja sobre los techos; hasta finalizar con la bajante: el barro, los restos y la podredumbre. La historia completa se puede leer en la crónica «¿Pueden tener olor las imágenes?».

CC BY-SA 4.0
Juanjo Berón


En un estante se exhibía una cámara digital similar a la Kodak DC280 con la que Darío Montenegro capturó, de a diez fotos, los momentos claves de la inundación. Aquí no había carretes sino tarjetas de memoria muy limitadas en cuanto a su capacidad, lo cual requería elegir bien qué registrar y forzaba al back up constante. Entre sus fotos se ven escenas del éxodo previo al desborde total, con filas de personas desplazadas por el río; los primeros centros de evacuación improvisados en iglesias y escuelas; abordajes de salud realizados en los barrios afectados; y el después del agua, por un relevamiento de la destrucción en los efectores de salud pública del cordón oeste de la ciudad. La historia completa se puede leer en la crónica «¿Cuánto espacio hay en la memoria? El 2003 de a diez fotos a la vez».

CC BY-SA 4.0
Darío Montenegro


En otra pared, las fotos de Juana Núñez componían un universo narrativo en sí mismas. Impresas en distintos tamaños, se buscó evocar su pertenencia a un álbum familiar, el de la familia Núñez. Como señala Titi Nicola en un artículo, en las imágenes de Juana “no hay espectacularización del sufrimiento, sino una narración visual del habitar roto. No se busca la belleza, sino la verdad. En cada imagen hay un gesto: sostener el relato desde el lugar de quien lo vivió”. Cada captura es una cara de un prisma de la vida cotidiana de los Núñez durante la emergencia: su propio hogar inundado, los recorridos en canoa llevando comida a sus vecinos, la recepción de donaciones de ropa que llegaban desde otras ciudades, las filas de damnificados que sucedía apenas algunas cuadras afuera del agua, en la zona seca de la ciudad. La historia completa se puede leer en la crónica «La cámara lúcida de Juana Núñez».

CC BY-SA 4.0
Juana Núñez


Algunas métricas de «La memoria que insiste»
La muestra fue inaugurada el 11 de abril en Santa Fe y estuvo abierta durante cinco semanas, con acceso libre y gratuito.
Durante esos 35 días, se realizaron una serie de actividades destinadas a adolescentes y jóvenes estudiantes: la jornada de inauguración, un conversatorio (a modo de activación) y cuatro visitas guiadas con instituciones educativas de la ciudad.
Al no tener tickets no existen números finales sobre la asistencia total a la muestra, durante las actividades mencionadas se estima una concurrencia de 200 personas.
Entre el 21 y el 23 de noviembre, la muestra viajó a la ciudad de Rosario, al sur de la provincia de Santa Fe, para formar parte de la primera edición de Encuentro, un festival de fotografía de alcance regional. Una segunda oportunidad para que el Archivo Inundación amplíe su alcance geográfico.
Fotos: Berna Otarán | CC BY-SA 4.0


